En Alemania el permiso de circulación viene partido en dos:
Es el papel con el que el fabricante certifica que ese coche corresponde a un tipo homologado en Europa. Es el que se presenta en la ITV de importación, y con lo que la estación emite la ficha técnica española.
Dos aclaraciones que ahorran sustos:
La DGT pide, para un coche comprado a un profesional de otro país, una factura en la que figure el número de IVA del vendedor. Y aquí está la trampa: la ley alemana permite emitir facturas con solo el Steuernummer (el número fiscal nacional), que no es el número de IVA europeo (USt-IdNr.). Si la factura llega solo con el Steuernummer, Tráfico puede rechazarla.
Hay que pedir expresamente que la factura lleve el USt-IdNr. Es la comprobación más barata de todo el proceso y la que más retrasos evita.
Si el coche se vende en régimen del margen —lo normal en ocasión— la factura no desglosará el IVA y llevará la mención "Gebrauchtgegenstände/Sonderregelung". Eso es correcto: lo explicamos en el artículo del IVA.
La DGT dice que antes de trasladar el coche hay que darlo de baja por exportación en el país de origen. Conviene saber que la página de su sede electrónica, cuando enumera los documentos de la matriculación, no lo menciona, y que la directiva europea de documentos de matriculación prevé que sea el país de destino quien avise al de origen. En la práctica se hace la baja: es lo que pide la DGT y evita discusiones.
Pide también el informe de la última HU (la ITV alemana): quien la realiza emite un Untersuchungsbericht que el titular debe conservar al menos hasta la siguiente inspección. En Alemania un turismo nuevo pasa su primera HU a los tres años y después cada dos.
Para el mantenimiento, cada marca tiene su registro digital: Mercedes-Benz lleva un libro de servicio digital en una base de datos central que rellenan los talleres autorizados; BMW guarda el historial electrónico dentro del propio coche (se consulta en el iDrive, y lo graba el Service Partner); y Porsche tiene historial digital de mantenimiento en su aplicación, pero con dos limitaciones que conviene saber porque cambian su utilidad en un coche usado: solo cubre ciertos modelos y años (911 desde 2022, Taycan desde 2021, Panamera y Cayenne desde 2022, Macan eléctrico desde 2024) y solo incluye los servicios hechos a partir de abril de 2025. Lo dice la propia marca: en un Porsche de 2022 ese historial puede estar prácticamente vacío. De MINI no hemos localizado una página oficial que lo explique, así que ahí no prometemos nada: lo comprobamos coche a coche.
Zulassungsbescheinigung Teil I y Teil II originales, el certificado de conformidad (CoC) o una ficha reducida, y la factura con el número de IVA europeo del vendedor.
No. Para expedirla, la norma alemana pide acreditar el poder de disposición sobre el vehículo, no la propiedad, y añade que la autoridad de matriculación no decide cuestiones de derecho privado. Para la DGT, la propiedad se prueba con la factura.
Se puede matricular igual: se presenta una ficha reducida u otro certificado de homologación en la ITV de importación.
No es buena idea. Esa placa (Kurzzeitkennzeichen) vale cinco días más el día en que se asigna y, según el ADAC, solo hay acuerdo de reconocimiento con Austria, Italia, Dinamarca y Suiza; España no está entre ellos.
Datos comprobados en sus fuentes el 25 de septiembre de 2026. La normativa fiscal cambia: si lees esto mucho después, confírmalo o pregúntanos.
Antes de que pagues, comprobamos con el concesionario que la documentación está completa y correcta.
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